Una historia monumental

POR: HORACIO IBARRA / HISTORIADOR SULTANES

Sultanes de Monterrey

Durante los tres primeros años de la franquicia, esta llevó el nombre de Carta Blanca, a partir de 1942 se llamaron Industriales y desde 1949 se les conoce como Sultanes

Primera entrada

El beisbol en Monterrey

La historia del beisbol en Monterrey data desde los primeros años del siglo pasado.

El beisbol se fue arraigando fuertemente desde las primeras décadas del Siglo XX, la competencia local se hizo notoria y el club más representativo de la ciudad eran los Indios de Cuauhtémoc y Famosa.

Ellos tuvieron su historia inicial participando desde 1903 bajo el nombre de Cuauhtémocs y sus viajes a la ciudad de México para enfrentar a las novenas capitalinas fueron constantes. Su participación se dio en varias entidades, particularmente en la capital, lugar donde se integró el primer equipo en el verano de 1887.

El desenvolvimiento de los equipos regiomontanos tuvo el apoyo de la Cervecería Cuauhtémoc, como parte de la labor social emprendida con sus trabajadores a través de la Sociedad Cuauhtémoc y Famosa y el beisbol tomò gran auge en la ciudad de Monterrey mediante los torneos escenificados por las empresas locales.

En 1922 los Indios de Cuauhtémoc eran uno de los equipos de mayor tradición y su nombre sonaba bastante fuerte entre el total de novenas competidoras de los centros fabriles.

La competencia era bastante fuerte y poco a poco se iba avanzando en el nivel amateur, consolidándose el rey de los deportes como el juego de mayor arraigo en la sultana del norte.

Los campos de beisbol lucían en su máximo esplendor durante los sábados, domingos y días festivos, con diferentes partidos en cada sede.

Las Ligas Mayores habían tomado una fuerza inusitada y el nombre de los Yanquis de Nueva York y Babe Ruth alcanzaba a llegar como eco lejano.

El beisbol había ido progresando paulatinamente en territorio nacional y algunos empresarios comenzaron a elucubrar la idea de organizar un torneo profesional bajo ciertas reglas.

Platicaron, tuvieron reuniones, planearon y finalmente fundaron un circuito profesional para la campaña de 1925, al que llamaron Liga Mexicana.

La competencia profesional se comenzó a dar en varias plazas, lógicamente, las noticias llegaron a Monterrey y despertaron el interés de algunas personas.

Hubo empresarios que se animaron, pero las cosas no eran fácil de conseguir y los intentos fueron en vano.

El beisbol amateur predominaba en la entidad, el gusto por el rey de los deportes se había intensificado en los últimos años y Monterrey no podía estar fuera de la contienda.

Eso fue fundamental para que un grupo de empresarios con alta capacidad económica decidiera organizarse y tener un club con cualidades excepcionales en la sultana del norte.

Visionarios como Arturo Estrada, Blas Díaz Peña y otras personas se propusieron darle a Monterrey un equipo profesional, un equipo que pudiera competir dignamente en la pelota de paga.

Ellos conjuntaron a un grupo de peloteros reconocidos y comenzaron a recorrer varias ciudades estadounidenses, incluso llegando hasta Nueva York. El equipo competía bajo el nombre de Carta Blanca, vistiendo uniformes color negro, destacando Basilio Brujo Rosel y Guillermo Yamo Ornelas.

El Carta Blanca mostraba una calidad de primera línea, razón por la que tuvo oportunidad de enfrentar a un equipo de estrellas de Ligas Mayores, el 30 de octubre de 1935. El partido tuvo como sede el añorado parque Cuauhtémoc de la Calzada Victoria, con el pentágono hacia el lado sur, frente a la fábrica de galletas PASA.

El equipo se mantenía bajo la custodia de varios patrocinadores que se rotaban para facilitar apoyo.

La Cámara de Comercio de la ciudad de Monterrey se encargó de patrocinarlos en 1936 y el señor Arturo Estrada también puso algo de su parte.

Estrada era dueño de una casa de artículos comerciales por la Calzada Madero y desde entonces, los guantes, bates y pelotas de beisbol, tenían una gran demanda.

La historia lo señala como uno de los grandes contribuidores junto a Blas Díaz Peña, otro enamorado del beisbol que dedicó tiempo, dinero y esfuerzo por darle a la ciudad de Monterrey un equipo profesional, debido a la calidad de beisbol que se jugaba en los diamantes amateurs en aquellos años.

El 30 de marzo de 1937 el Carta Blanca enfrentó a un equipo de Filadelfia en el parque Cuauhtémoc, intensificando el auge y el amor por el juego de pelota entre los aficionados locales.

La categoría de los jugadores iba en aumento. En 1938 programaron una liga con cuatro equipos. Ahí estaba la Sección 19 del FFCC, Círculo Azul, donde jugaba Epitacio La Mala Torres, Vidriera Monterrey y por supuesto, los Indios de Cuauhtémoc y Famosa.

A finales de ese año se reunieron Estrada, Díaz Peña y algunos empresarios regiomontanos con la finalidad de planear la entrada del Carta Blanca a la Liga Mexicana de Beisbol, circuito que cumplía 14 años de existencia.

Uno de los factores principales para el nacimiento de la nueva franquicia, que más tarde se convertiría en la de mayor tradición, fue el apoyo incondicional brindado por la Cervecería Cuauhtémoc, razón principal para darle el nombre a la novena.